5 consejos clave para negociar un buen contrato

Aprende a negociar un óptimo contrato de compraventa o algún otro tipo de contrato como un profesional, no te dejes mentir por los profesionales , sigue estos consejos y vas a ver que no acabarás firmando la primera cosa que te brinden , que podrás negociar y al final lograrás un buen trato

1 – No te dejes llevar por el mar de cifras

Un truco que muchas personas utiliza en el momento de negociar es achicar todo a números, de esta manera siempre y en todo momento encuentran el apunte que les atrae y te hacen ver que lo que te ofrecen firmar es una buenísima opción, donde enigmáticamente sales ganando y lo que vas a firmar es un enorme negocio.

Esta es una de las formas más simples de llevar una negociación a un acuerdo. Los vendedores lo saben, con lo que siempre intentan centrar la negociación en números o proporciones. De este modo , suprimen otras características que asimismo son relevantes en una negociación.

Normalmente , cuando a la gente se les presentan cifras o datos, se olvidan de los otros valores a tener en cuenta a la hora de firmar un contrato, y solo se centran en las cantidades que tienen delante , y naturalmente el vendedor lo sabe, exponiendo siempre los datos pegadizos que sabe que van a hacer que te doblegues y firmes el contrato que te pone enfrente.

Primer consejo, no cometas este error , deja el análisis de datos para el final , no pidas cifras , aun tómate la libertad de decir: «envíamelas por e-mail «. Esta reacción no se la espera el vendedor, y por eso al llevarlo a cabo le vas a dejar sin armas de ataque, por el hecho de que casi siempre está preparado con un arsenal de datos.

Si eres el vendedor, ya conoces , centra toda la negociación en los datos que más te resultan de interés , muéstralos de forma rápida y deja que todo se mueva sobre esos atractivos números.

2 – Pregunta por los sentimientos

Una vez que hayas eliminado el arma de ataque de la otra parte con los números, comienza a llevar a cabo cuestiones que no se aguardan , que incluso parecen un poco extrañas.

Ciertos ejemplos: ¿Comprarías esto para tus hijos?¿Piensas que es una buena compra para llevar en el vehículo?¿Cree que mi abuela podría soportarlo?

Estas cuestiones tienen una doble función: por un lado , sorprenden a la otra parte con preguntas para las que no se encontraba lista , lo que le ordena a responder sinceramente , y por otro, sacan a la luz información muy valiosa que la otra sección no deseaba darte.

Por poner un ejemplo , si has cuestionado si tu abuela puede emplearla , te responderá con aspectos muy importantes sobre la contrariedad de usar la propiedad que quieres comprar.

Piensa en preguntas que, sin ser directas, puedan ofrecerte la información que necesitas para entender si el precio por el que andas firmando el contrato es el correcto.

Otro ejemplo de este género de preguntas :

En lugar de preguntar el precio de un artículo nuevo, si lo vas a comprar de segunda mano, ya que esta respuesta va a estar dispuesta para que te des cuenta de lo barato que te lo están vendiendo, haz este género de cuestiones : «Dime algunos modelos de la competencia que se simulen a este».

Las respuestas van a ser numerosos modelos, y vas a poder hacer una media del valor real de primera mano de lo que quieres comprar. De esta forma vas a saber verdaderamente lo que te ahorras al adquirirlo de segunda mano y si realmente te vale la pena firmar ese contrato.

3 – Piensa en voz alta

Comparte siempre tus pensamientos, no los escondas , esto animará a la otra persona a intentar aclararlos y les dejará llegar a un acuerdo.

Debes exagerar un poco estos pensamientos, acompáñalos con movimientos , añade palabras positivas como: interesante , buena elección, agradable , cómodo, calidad, buen estado.

Pero lo más importante es mover las expresiones negativas entre estas palabras positivas, con exactamente la misma naturalidad que con las palabras positivas, en voz alta, para no decir sólo lo negativo sino más bien también lo positivo.

Pero, por más que creas que no es cierto , a la gente no le agrada que le digan «No», no está acostumbrada a que le comenten que no. Cuando alguien oye un no, instintivamente intenta modificarlo por un sí, es como un reflejo, pocas personas saben supervisar este aspecto, y al final son grandes negociadores.

O sea escuchar un no en tus pensamientos en voz alta y la otra sección tratará inmediatamente de hacerte mudar de opinión a un sí, normalmente cambiando el emprendimiento de contrato o acuerdo que ibas a firmar.

A veces esto no sucede de la noche a la mañana , pero si dejas la negociación a medias con estos pensamientos negativos, es realmente posible que en breve la otra parte te llame y acepte mudar el acuerdo propuesto.

El poder del «No» es mucho más fuerte que el del «Sí».

Afirmas cosas como «Pero no me convence ….», «No veo eso en mi casa…», «No veo eso en mi casa…», «No creo que me convenga». No creo que me convenga…», «No creo que me convenga», etc.

4 – Cuente una historia real

Es importante que la otra persona sienta tanta empatía por ti como sea posible. Una vez que hayas reflexionado en voz alta y la otra persona haya intentado solucionar todos tus «noes», ve más allá y cuenta una historia real de de qué manera estuviste cerca de la desaparición o de un enorme riesgo.

Es fácil dejarse llevar en la negociación, comenzando por «Esto me recuerda a la vez que estuve».

Cuente una de sus historias que evoque toda la empatía viable en la otra parte , relacionada con el objeto del acuerdo, así sea una vivienda , un vehículo, un objeto , etc.

Si bien no lo parezca, contar cosas personales provoca que los demás te vean más frágil, más fácil de torcer , con lo que si todavía estaban en guardia , seguro que bajarán la guarda , lo que va a hacer que ambos les pongáis al mismo nivel.

Normalmente , en una asamblea para firmar un convenio o un contrato, siempre hay alguien que cree tener el control, y ese ego es el que conseguirá que firmes el acuerdo que ellos quieren. Por eso hay que bajar al nivel personal, acercar la negociación lo más viable a la gente habitual , sin caer en el compadreo, por el hecho de que eso no funciona , no te haces amigo de la otra parte , sino logras que ambas partes se vean como iguales.

Si ves que contar una historia real de tu situación extrema no es posible , puedes recurrir a la crónica de alguien próximo , pero no han de ser historias jocosas o amenas , tienes que plantear sentimientos pero siempre de padecimiento y lástima.

5- Sé el rey del silencio

Y por último , conviértete en el rey del silencio, de pronto has perdido la lengua.

Exactamente la misma el «No», a la gente no le gustan los silencios, y menos en esta época donde todo debe hacerse rápido y ya.

Una vez realizados todos y cada uno de los pasos precedentes , cambia el ritmo, ponte a pensar y mira el contrato, acuerdo u objeto. Haz que el tiempo de estudio y análisis mental sea lo más largo posible.

Normalmente la gente empiezan a ponerse inquietas en el momento en que pasa mucho tiempo sin decir nada, y para romper este silencio acostumbran a progresar el acuerdo. ¿Por qué sucede esto?

Es muy sencillo , cuando pasa un buen tiempo en silencio, la otra persona considera que te vas a echar atrás en el acuerdo, que no quieres firmar, y son estas dudas las que te hacen callar , pues si hubieras sido claro, habrías dado el «sí» muy velozmente.

Aun si disfrutas el contrato, te sostienes callado durante un buen tiempo. Comúnmente una persona negocia un acuerdo con numerosos escenarios de exigencia tanto en dinero como en condiciones, si te sostienes callado a lo largo de bastante tiempo , sin decir nada, la otra persona frecuenta romper ese silencio rebajando sus exigencias.

Es raro no caer en este juego, puesto que siempre y en todo momento va acompañado de, por servirnos de un ejemplo , varios rangos de costos , hasta llegar a un mínimo, y si te mantienes en silencio durante bastante tiempo , posiblemente el valor inicial sea rebajado.

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